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lunes, 25 de noviembre de 2013

TURBULENCIAS

Unas veces vuelas alto, otras vas rozando el suelo, sintiendo el peligro, unas te sientes libre, sin rumbo establecido y luego te asusta volar sin dirección y escoges un destino, no sabes si es el correcto pero tu vuelo se llena de sentido y eliges la altura adecuada y pones velocidad de crucero, surcando el cielo y atravesando las nubes sin compasión, sin mirar atrás pero en ocasiones todo empieza a temblar, miras a tu alrededor y varia tu forma de volar y te preguntas si escogiste el rumbo correcto, si el Sol está ahí detrás, afortunadamente siempre se cuelan unos rayos justo cuando estabas a punto de dar la vuelta.
Y eliges la altura adecuada y vuelves a poner velocidad de crucero.

domingo, 12 de mayo de 2013

Todo depende

Cuando nos dicen que todo en esta vida tiene un principio y un final, automaticamente nos vamos a lo malo y triste de las cosas buenas ( o que creiamos k eran buenas) que se acaban, sin embargo poca gente piensa en esta verdad absoluta cuando sufre malos momentos, las tristezas tambien tienen un principio y un fin, los agobios, las malas compañias y sobre todo hoy...las distancias. 

Adios

Este adiós no maquilla un hasta luego.Este nunca no esconde un ojalá.Estas cenizas no juegan más con fuego.Este ciego no mira para atrás.Este notario firma lo que escribo.Está letra no la rebatirè.Ahorrate el acuso de recibo,estas vísperas son las de después.A este ruido tan huérfano de padre, no voy a permitirle que taladre, un corazón podrido de latir.Este pez ya no muere por tu boca.Este loco se va con otra loca.Estos ojos no lloran más por ti.
SABINA

Semana ...Santa?

Lo siento, no lo puedo evitar, todos los años me pasa lo mismo y este no iba ser diferente, odio la Semana Santa y todo lo que la rodea, podría enumerar muchas razones de esta adversion que tengo pero me quedaré con la que más me indigna de todas.
Estos días son en los que más ayudo con lo que puedo a los indigentes que desgraciadamente por culpa de esta crisis cada vez son más y quien sabe si alguno de nosotros no nos vemos algún día así, y se me encoge el corazón y se me suelta el bolsillo a pesar de no haber mucho donde buscar, no porque supuestamente sea esta la semana en la que murió Cristo o por ver por las calles imágenes de vírgenes llorando rodeadas de oro, todo contrario.
Ayer, había una mujer mayor al inicio de la Gran Via, de rodillas en el suelo, bajo la lluvia, hacia un frio que pelaba y tenia un cartón en el que explicaba su situación, junto a ella pasaba mucha gente, familias enteras con sus mejores abrigos que volvían de ver que las procesiones no habían salido, grupos de costaleros prefectamentente uniformados y con los ojos llorosos, músicos con sus mejores galas y nadie miraba a esa pobre mujer, incluso alejaban a los niños de su lado, ni lloraban por su particular pasión, ni corrían a taparla con un plástico, ni la cogían para meterla rápidamente en un templo.
Hoy por la mañana el periódico abre en su primera página, con el titular LUNES DE LLUVIA Y LLANTO acompañado de multitud de fotos, en todas se ve la gente llorando, y me pongo muy triste, y me indigno al pensar que ninguna de esas personas llora por que se han dado cuenta de que se han gastado miles de euros en:
-Zapatillas y uniforme con escudo para costaleros
-Cientos de velas
-Cientos de flores
-Banda de musica
Nuevo baño en oro del trono para que se vea reluciente
Y muchas cosas más
Pero no, no lloran por haber gastado todo ese dinero en algo tan material que si llueven dos gotas ya se va todo al traste, pudiendo haberselo dado a esa mujer que no destiñe con la lluvia, lloran por no poder ver en la calle una imagen que sin duda es una obra de arte, y seguramente que con esa sensibilidad hacia el arte también caerán desolados cuando en el museo del prado vean que están restaurando las meninas.

Yo también lloro cada año, por esos que aunque llueva o haga frio nunca defraudan y siguen en la calle, aunque nadie los quiera ver.

lunes, 7 de mayo de 2012

EL TONTO


   Durante mi vida he sido el tonto de muchas cosas, el tonto de las mandarinas, el tonto de los abrazos, el tonto de los amigos, el tonto de tirar piedras al mar, … Al recordar esto ha veces siento nostalgia y otras veces tristeza.
   Recuerdo aquella aciaga tarde en la playa en la que mi relación avanzaba a contrapié, con débiles empujones por una parte, que nunca coincidían con los frágiles impulsos de la otra parte. Heridos de muerte fuimos al mar, ella una media naranja y yo una media calabaza frente al mar, el mismo mar que años antes contempló noches mágicas, que trajo con su brisa el perfume que me enamoro de ti  antes de conocerte y que días más tarde me vería abrazado a ti en la noche.
   En aquella playa, aquella tarde, note como se podría la sangre de mis venas, como al decir “no” por primera vez , me comportaba como un autentico canalla, ella se fue alejando por la orilla, no necesitaba ver su cara, sabía que la arena absorbía sus lágrimas, reprimí mis ganas de correr tras ella y cogerla de la mano mientras un cuchillo giraba en el corazón que no hacía mucho había sido suyo.
   El poniente enjugó su llanto y regresó cargada de piedras para el “tonto de tirar piedras”, sonreía con el alma destrozada mientras explicaba las reglas de aquella absurda prueba, tan absurda que no ocultaba ese último intento de que las cosas fueran como antes, pero ya nada sería como antes, con aquellas piedras lancé al mar lo poco que nos quedaba.
   Hoy, frente al mar, feliz, enamorado e ilusionado, en esta misma playa lanzo al mar los fantasmas de aquella tarde en la que me convertí en el “tonto de no saber cómo dejarlo”.